Los New York Giants ganaban 9-3 y avanzaban con el balón en un partido televisado para todo Estados Unidos. Entonces el juego se detuvo por una razón que nadie esperaba: un gato negro había entrado al campo. Corrió bajo las luces del MetLife Stadium, esquivó a quienes intentaban acercarse y llegó hasta una zona de anotación.
Al terminar la noche, los Dallas Cowboys habían ganado 37-18. La historia parecía perfecta para los supersticiosos: apareció un gato negro y los Giants perdieron. Pero hay un detalle en el marcador que cambia esa versión. Después de que el gato saliera del campo, Nueva York todavía amplió su ventaja. ¿Qué pasó realmente en aquel Monday Night Football? Encuentra más videos y artículos en Solo Gatos.
¿Cuándo apareció el gato negro en el partido de los Giants?
Ocurrió el lunes 4 de noviembre de 2019, durante el segundo cuarto del encuentro entre los Giants y los Cowboys. El partido se disputaba en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, y formaba parte del Monday Night Football, el espacio de la NFL reservado para los lunes por la noche.
Quedaban 5 minutos y 32 segundos para el descanso cuando el gato irrumpió en el terreno de juego. Los Giants tenían el balón y vencían 9-3. Durante unos instantes, el partido pasó a segundo plano: el animal recorrió el campo mientras el personal del estadio trataba de sacarlo sin hacerle daño. Llegó a una zona de anotación —la parte del campo donde un jugador puede conseguir un touchdown— y acabó desapareciendo por un acceso junto a las gradas. Su carrera no sumó puntos, pero fue la jugada que más miradas atrajo aquella noche.
Desde la televisión, la escena resultaba graciosa por lo inesperada. Para el gato, rodeado de focos, ruido y miles de espectadores, seguramente fue muy distinta. Las crónicas de aquella noche describieron que parecía asustado. Conviene recordar ese detalle antes de convertir su escapada en una broma sobre la «mala suerte».
El dato que desmonta la supuesta maldición
La versión más repetida dice que la aparición del gato cambió el partido de inmediato. El marcador cuenta otra cosa. Cuando se interrumpió el juego, los Giants ganaban 9-3. Después de la pausa, completaron su avance con un gol de campo y pasaron a ganar 12-3. Es decir, su ventaja creció después de la visita felina.
El vuelco llegó más tarde, en los momentos finales de la primera mitad. Blake Jarwin anotó un touchdown para Dallas y redujo la diferencia a 12-10. Los Giants recuperaron el balón, pero su quarterback, Daniel Jones, lanzó un pase que Xavier Woods interceptó. Esa oportunidad permitió a los Cowboys patear un gol de campo cuando se agotaba el tiempo y marcharse al descanso por delante 13-12.
La secuencia fue decisiva: Dallas consiguió diez puntos en los últimos 52 segundos de la primera mitad. El gato ya no estaba en el campo. Lo que sí había eran una anotación de los Cowboys, una pérdida de balón de los Giants y un nuevo marcador antes de entrar al vestuario.
¿Por qué perdieron los New York Giants?
La estadística más llamativa es que, desde la aparición del gato hasta el final, Dallas anotó 34 puntos y Nueva York solo 9. La cuenta es correcta, aunque por sí sola no explica la derrota. Para entenderla hay que mirar qué hicieron ambos equipos con sus oportunidades.
Los Giants llegaron cinco veces a la zona roja, los últimos 20 yardas antes de la línea de anotación rival. Solo consiguieron un touchdown. En las otras cuatro ocasiones tuvieron que conformarse con goles de campo. Anotaban, sí, pero dejaban escapar la posibilidad de sumar más puntos en cada visita. Incluso fallaron el punto extra tras su único touchdown.
También les costó conservar el balón. Jones sufrió una intercepción y perdió dos balones sueltos. Los Cowboys aprovecharon esos errores para sumar puntos, mientras Ezekiel Elliott avanzó 139 yardas por tierra. Saquon Barkley, el corredor de los Giants, terminó con 28 yardas terrestres. Son diferencias mucho más útiles para explicar el resultado que el color de un gato.
Nueva York siguió cerca en el marcador durante buena parte del encuentro, pero Dallas se alejó en el último cuarto. Un pase de Dak Prescott a Amari Cooper terminó en un touchdown de 45 yardas que puso el partido 30-18. La anotación final llegó cuando Jones perdió otro balón y Jourdan Lewis lo recuperó para llevarlo hasta la zona de anotación. Así quedó fijado el 37-18.
¿Qué dijeron los jugadores sobre el gato?
La coincidencia alimentó las bromas. DeMarcus Lawrence, defensor de Dallas, comentó después del partido que al ver un gato negro cruzar el campo pensó en la mala suerte de los Giants. Ezekiel Elliott contó que prefería mantenerse lejos porque es alérgico a los gatos.
En Nueva York, Saquon Barkley reaccionó con menos dramatismo: dijo que nunca había visto algo así durante un partido, pero aseguró que no era supersticioso. Su preocupación era más concreta: la interrupción había detenido momentáneamente un avance de su equipo. Y, como muestra el marcador posterior, aquel avance acabó de todos modos en puntos para los Giants.
¿Qué pasó con el gato del MetLife Stadium?
Tras salir del campo, el gato desapareció bajo una sección de asientos. El estadio informó entonces de que intentaría localizarlo y capturarlo de forma segura para que un veterinario pudiera examinarlo. También se comunicó que había gatos que solían moverse por las instalaciones. La información publicada en esos primeros días no permite afirmar qué ocurrió finalmente con este animal en particular.
Su aparición dejó una imagen difícil de olvidar: un gato cruzando una zona de anotación mientras dos equipos de la NFL esperaban para seguir jugando. La derrota de los Giants también dejó una lección menos misteriosa. El partido no se perdió por una superstición, sino por oportunidades desaprovechadas cerca de la zona de anotación, pérdidas de balón y un cierre mucho mejor de los Cowboys.




